En Asia oriental, desde finales de la Segunda Guerra Mundial, sucedió un fenómeno de crecimiento económico, experimentado, principalmente por cuatro países denominados tigres asiáticos (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea), los cuales, llevaron a cabo una industrialización por medio de inversiones provenientes del extranjero. Este crecimiento, se debió también a la mano de obra barata, que aunado al aumento de sus exportaciones, llevaron a cabo políticas para la mejora de su economía.
Japón fue el primer país en tener este desarrollo debido al gran esfuerzo que hizo por desarrollar una industria automotriz, de comunicaciones, tecnología y biotecnología, capaz de competir con firmas europeas.
Las políticas concernientes a este cambio tuvieron como primer punto lograr una estabilización económica, para atraer las inversiones privadas del extranjero, donde se privilegio a las industrias que mas beneficiarían a estos países, como la automotriz o la fabricación naval, al otorgar créditos. Esto sería imposible sin una mano de obra especializada, sobre todo en cuestiones científicas y tecnológicas para una mejor explotación de la industria automotriz, donde el objetivo fue elevar los niveles de educación universitaria en estos ámbitos.
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