El activismo político que surge en México, y que lo coloca como líder de la región latinoamericana en los años setenta se debe principalmente al impacto en la economía mexicana que tuvo el descubrimiento de los yacimientos petroleros. Aunado a este hecho se encuentra la visión de los presidentes Echeverría y López Portillo de los alcances que podían tener las acciones de México en el plano internacional si se consideraba a México como una pieza clave y como mediador de los conflictos norte-sur en un periodo de Guerra fría.
Se puede analizar el procesos de formulación de política exterior durante esos años con el doble juego de Putnam, dónde los condicionantes internos y externos sirvieron para preparar de manera adecuada el escenario de acción de México. El cual durante mucho tiempo estuvo fuera del juego de poder prefiriendo por sus condiciones, establecer un aislacionismo en cuanto a su política exterior.
Los pocos años que duro el activismo mexicano mostraron claramente el alcance que la política exterior puede tener cuando se cuentan con los instrumentos necesarios y cuando estos van acorde con sus necesidades. La lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional, se debió a un proceso histórico propio, pero el triunfo de esta obedeció también a muchos factores externos, uno de ellos fue el apoyo que México, Cuba y La Unión de Republicas Socialistas Soviéticas dio y que permeo a la región en forma de revoluciones en otros países.
En especial la participación de México sirvió para que política exterior de México probara otros escenarios y volteara la vista hacia una región que por mucho tiempo estuvo abandonada y que en nuestros días también lo está, sirvió también para que México se planteara la posibilidad de ser un verdadero líder de la región. Sin embargo para otros sectores en México más que inmiscuirse en la defensa de los derechos humanos en otros países, se estaba intervenido en asuntos del exterior, y paradójicamente pidiendo al mismo tiempo soberanía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario